Empieza la cuenta atrás para la última fase del apagón analógico. Entre hoy y el próximo 3 de abril se irán desconectando, progresiva y escalonadamente, todos los emisores analógicos que existen en España, un sistema de transmisión de la señal televisiva ya obsoleto que muere, y que da paso a la televisión digital terrestre, la TDT. Es decir, en apenas tres semanas, quien no se haya digitalizado (adquirir un descodificador, adaptar la antena comunitaria…) se quedará sin tele: lo verá todo en negro.
Pero este es un riesgo mínimo, ya que, según los últimos informes del Ministerio de Industria, la inmensa mayoría de los más de 30 millones de personas que están implicadas en esta última fase del apagón analógico –de las que más de cuatro millones están en Cataluna– ya ha hecho los deberes, y se ha digitalizado.
«La mayoría de los ciudadanos no se van a enterar», ha asegurado Francisco Ros, secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. Ros basa esta afirmación en que el 90,5% de los hogares españoles ya accede a la TDT, y que el 93% ya ha adaptado su antena. Por eso, está convencido de que «solamente los rezagados» en prepararse para el apagón «se van a enterar» de esta última fase.
Los grandes núcleos urbanos, como Madrid, Barcelona y Sevilla, apagarán la señal analógica el 30 de marzo, aunque ya desde hoy empezarán a desconectarse emisores en municipios de sus alrededores. Ros indicó que el apagón analógico del 30 de marzo afectará a 16,5 millones de personas.
GRAN CAMPAÑA INFORMATIVA
Una de las claves de esta gran penetración de la TDT ha sido la machacona información que se ha dado desde que comenzó la transición digital, a finales del 2004: en este tiempo se han visitado 3.300 municipios para explicar qué es la TDT, se han repartido 9,5 millones de folletos informativos, se han realizado siete campañas informativas en televisión y 20.000 inserciones en medios locales.
Si bien se puede asegurar que la población ha sido informada de lo que es la TDT, lo que sí puede crear problemas son las deficiencias de cobertura, algo que se debe de tener muy en cuenta dada la difícil orografía de España, y que crea las denominadas zonas de sombra.
Sobre este problema, que provoca que a algunos municipios no llegue la televisión vía hertziana, el secretario de Estado aseguró que, en realidad, «no existe», ya que esas poblaciones reciben la televisión mediante satélite (el Estado les suministra un descodificador especial) y, en algunos casos, se trata de personas que «no quieren» ver la televisión, apuntó Ros.
Hasta ahora se han instalado alrededor de 5.000 centros para recibir la señal del satélite en estas «zonas de sombra».
La oscuridad se cierne sobre la geografía televisiva española. El país está siendo presa de la negrura, un apagón que finalizará el 3 de abril, aunque el Ministerio de Industria está estudiando con las comunidades autónomas y los operadores la posibilidad de adelantarlo a finales de marzo. “En un par de semanas estará perfilado este asunto, pero la mayoría de la Fase III del plan de transición se ejecutará en marzo”, confirma Bernardo Lorenzo, director general de Telecomunicaciones del Ministerio de Industria. En todo caso, será cuestión de tres o cuatro días, esto es, el 30, 31 de marzo, por lo que no implica cambio de planes.
El 1D de Hispasat tiene activada una imagen en abierto en la que se informa del apagón a través de una carta de ajuste destinada a repetidores locales aislados que no tienen otro acceso que recibir las señales por satélite.
Industria anticipa el “encendido” en demarcaciones que ya tienen un alto nivel de implantación de la TDT. El elevado ritmo con el que los españoles se están sumando a la TDT ha animado al Ministerio de Industria y a varias comunidades autónomas ha anticipar el cese de las emisiones analógicas en varias demarcaciones incluidas en las fases II y III del Plan Nacional de Transición, cuyas fechas iniciales de “apagón” eran el 31 de diciembre y el 3 de abril, respectivamente.